RAW o JPEG y rango dinámico

En resumen
- El RAW son los datos del sensor antes del procesado; el JPEG es una imagen terminada y comprimida.
- Un JPEG típico guarda 256 niveles por canal de color; un RAW guarda miles.
- El RAW te permite recuperar cielos claros y sombras oscuras y cambiar el balance de blancos con libertad.
- El JPEG va bien cuando la luz es fácil y necesitas archivos pequeños rápido.
Qué es un archivo RAW
Un archivo RAW es un registro de lo que midió cada píxel del sensor, más unas notas sobre los ajustes de la cámara. Todavía no es una imagen terminada: los colores no se han calculado, no se ha aplicado ninguna curva de contraste y no se ha hecho ningún enfoque.
Por eso un RAW sin procesar suele verse plano y apagado. En esta página puedes ver la misma foto de tres formas: el RAW sin procesar, el RAW después de editarlo y el JPEG que hizo la cámara. La versión plana es la que contiene más información, aunque sea la que peor se ve.
Qué hace el JPEG
Cuando disparas en JPEG, la cámara hace el procesado por ti: ajusta el balance de blancos, añade contraste y saturación, reduce el ruido, enfoca y guarda el resultado.
Por el camino se pierden dos cosas. Primero, la imagen se reduce a 8 bits por canal. Segundo, se comprime: el detalle fino que el ojo difícilmente notaría se descarta para que el archivo ocupe menos. Cada vez que guardas de nuevo un JPEG pierde un poco más.
Profundidad de bits y tamaño de archivo
La profundidad de bits es cuántos escalones de brillo puede registrar cada canal. 8 bits dan 256 escalones; 12 bits, 4096; 14 bits, 16.384. Más escalones significan degradados más suaves y más margen para aclarar u oscurecer sin bandas (franjas visibles en los cielos).
El tamaño varía según la cámara, pero a grandes rasgos: un JPEG de 24 megapíxeles ocupa unos 6–12 MB, mientras que el RAW ocupa unos 25–35 MB. Las opciones de RAW comprimido son más pequeñas. Son cifras aproximadas.
Qué puedes recuperar del RAW
Luces: un cielo que se ve blanco puro en el JPEG a menudo conserva detalle de nubes en el RAW, con un margen de un paso más o menos (aproximado, depende de la cámara).
Sombras: las zonas oscuras suelen poder aclararse varios pasos antes de que el ruido sea un problema.
Balance de blancos: en RAW es solo un ajuste que puedes cambiar después sin pérdida. En JPEG queda incrustado y corregirlo desplaza los colores de forma menos limpia.
Lo que el RAW no puede arreglar: un enfoque fallido, la trepidación y las zonas realmente recortadas (completamente blancas en el sensor).
Rango dinámico
El rango dinámico es el intervalo entre los tonos más oscuros y los más claros que se pueden registrar con detalle. Se mide en pasos; cada paso es el doble de luz.
Una escena soleada con sombras profundas puede abarcar 15–20 pasos. Los sensores grandes modernos registran unos 12–14 pasos a la ISO base, menos a ISO alta. Cuando la escena supera al sensor, algo tiene que recortarse: o el cielo sale blanco o las sombras salen negras.
Los móviles compensan sus sensores pequeños con el apilado HDR: toman varias fotos rápidas con exposiciones distintas y las combinan. Funciona bien en escenas quietas, pero puede dejar imágenes fantasma en sujetos en movimiento.
RAW+JPEG, y cuándo basta con JPEG
La mayoría de cámaras pueden guardar ambos a la vez. Tienes un JPEG listo para compartir y un RAW de respaldo, a cambio de ocupar más espacio.
El JPEG va bien con luz suave y uniforme, en eventos en los que vas a compartir cientos de fotos rápido, en ráfagas de deporte donde importa el búfer y cuando te gusta cómo reproduce los colores tu cámara.
Elige RAW para escenas de alto contraste, luz mixta o complicada, fotos nocturnas y cualquier toma que quieras editar a fondo más adelante.