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Fotografía de retrato

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Fotografía de retrato
Imagen: dusdin on flickr, cropped by Gridge, CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

En resumen

  • Un retrato trata de una persona, no solo de una cara: la expresión, el gesto y el entorno cuentan la historia.
  • Los teleobjetivos cortos, de unos 85–135 mm en full frame, favorecen los rostros y separan al sujeto del fondo.
  • Enfoca el ojo más cercano; una apertura grande como f/2.8 desenfoca el fondo (punto de partida aproximado).
  • La luz suave y direccional de una ventana o de una sombra abierta favorece a casi todas las caras; pide siempre permiso antes de fotografiar y publicar.

Qué hace que una foto sea un retrato

Un retrato es una fotografía cuyo propósito principal es mostrar a una persona concreta: cómo es por fuera, pero también algo de quién es. La cara sola no basta; la expresión, la postura, las manos, la ropa y el entorno también transmiten significado.

Los retratos van desde primeros planos muy cerrados hasta retratos ambientales, en los que la casa, el lugar de trabajo o el paisaje de la persona forman parte de la historia. Los retratos espontáneos captan a la gente sin posar, mientras que los de estudio controlan cada detalle.

Sea cual sea el estilo, la prueba es la misma: ¿siente quien mira que ha conocido a alguien?

Breve historia

Los retratos fueron uno de los primeros usos comerciales de la fotografía. En la década de 1840 se abrieron estudios de daguerrotipo en muchas ciudades, y los retratados debían permanecer inmóviles durante exposiciones largas, a menudo con soportes ocultos para la cabeza.

En la década de 1860, Julia Margaret Cameron rompió con las rígidas convenciones de estudio y usó encuadres cerrados y enfoque suave para mostrar el carácter en lugar de la posición social. Más tarde, fotógrafos como August Sander catalogaron sociedades enteras a través del retrato, mientras que Yousuf Karsh y Richard Avedon definieron cómo se veían los rostros famosos en el siglo XX.

Hoy la cámara del móvil ha convertido el retrato, y el autorretrato, en la fotografía más común del mundo.

Equipo y distancias focales

Cualquier cámara puede hacer un buen retrato, pero la distancia focal cambia cómo se ve una cara. De cerca y con un gran angular, la nariz y la frente parecen más grandes porque los rasgos más próximos están mucho más cerca de la cámara que las orejas.

Un teleobjetivo corto, de unos 85–135 mm en full frame (aproximadamente 50–85 mm en APS-C), te permite situarte a unos 1,5–3 m para un plano de cabeza y hombros, lo que da proporciones naturales. Un objetivo de 35 mm o 50 mm va bien para retratos ambientales que incluyen el entorno.

Los objetivos fijos luminosos (f/1.4–f/2) ayudan a desenfocar fondos recargados. Un reflector sencillo o una cartulina blanca suele ser el accesorio más útil después del objetivo.

Ajustes iniciales

Modo: la prioridad a la apertura es el comienzo más fácil. Prueba f/2.8 para una sola persona y f/5.6–f/8 para un grupo, de modo que todas las caras queden dentro de la profundidad de campo (aproximado).

Velocidad de obturación: mantenla en al menos 1/125 s para alguien quieto y en 1/250 s o más rápida para niños o movimiento. ISO: tan bajo como permita la luz, subiéndolo antes que aceptar una foto movida.

Enfoque: usa el autoenfoque de punto único o la detección de ojos sobre el ojo más cercano. Con aperturas muy grandes la profundidad de campo puede ser de apenas 1–2 cm, así que un pequeño movimiento puede dejar los ojos blandos.

Usa la medición puntual o ponderada al centro, o la compensación de exposición, cuando un fondo brillante haría que la cara saliera demasiado oscura.

Luz y composición

Las fuentes de luz grandes y suaves favorecen la piel: una ventana en un día nublado, la sombra abierta junto a un edificio o el sol bajo de la hora dorada. El sol duro del mediodía, desde arriba, proyecta sombras oscuras bajo los ojos.

Gira a la persona hasta que la luz le llegue desde unos 45° a un lado; el lado en sombra da volumen a la cara. Un reflector en el lado de sombra suaviza el contraste.

Sitúa los ojos aproximadamente en la línea del tercio superior y deja espacio en la dirección en la que mira la persona. Recorta entre articulaciones, a media pierna o a medio brazo, y no justo en las rodillas o las muñecas.

Mantén el fondo sencillo y habla con tu modelo: una persona relajada da mejores fotos que unos ajustes perfectos.

Errores comunes

No acertar el enfoque en los ojos, sobre todo a f/1.8 o aperturas mayores.

Disparar demasiado cerca con un gran angular, lo que deforma la cara de forma poco favorecedora.

Una farola, un árbol o un objeto brillante que parece salir de la cabeza de la persona; da un paso a un lado para corregirlo.

Dirigir en silencio. La gente se pone rígida cuando no sabe qué quieres, así que da indicaciones claras y amables y enseña los resultados.

Consentimiento, ética y ley

Pide permiso antes de fotografiar a alguien de cerca y respeta un no. Ten especial cuidado con niños, personas vulnerables y entornos culturales o religiosos donde la fotografía puede no ser bienvenida.

Las leyes cambian según el país. En muchos lugares puedes fotografiar a personas en espacios públicos, pero usar la imagen en publicidad o trabajos comerciales suele requerir una autorización de modelo firmada. Algunos países dan a las personas más derechos sobre su propia imagen, así que consulta las normas locales antes de publicar.

Comparte las imágenes con respeto: evita pies de foto o retoques que ridiculicen o tergiversen a la persona.

Ejercicio: una persona, tres luces

Pide a un amigo que pose durante 20 minutos. Haz el mismo retrato de cabeza y hombros en tres sitios: de frente a una ventana, junto a una ventana con luz lateral y al aire libre en sombra abierta.

Mantén el mismo objetivo y los mismos ajustes, alrededor de f/2.8 y 1/250 s, y enfoca siempre el ojo más cercano.

Compara los tres resultados en una pantalla grande. Anota qué luz muestra mejor la forma de la cara y cuál prefiere tu amigo; las respuestas suelen ser distintas.

Fuentes

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